
Estoy llegando de andar el mundo,
estoy volviendo de conocerle,
el lado oscuro, el siempre flaco,
el postergado, el que no duerme.
Rostros de niños que ya son viejos,
rostros de hombres y de mujeres,
tan homicidas de suicidarse,
como en el cuadro que pintó Brueghel.
Estoy llegando para quedarme
con tus respuestas como consuelo,
con la paciencia que se empecina
en la conquista de cada anhelo.
Estoy volviendo con los augurios
de la alegría y de la esperanza,
con el fragmento de cierta historia,
con la justicia, con la venganza
Estoy llegando de tanto irme
por los atajos de la tristeza
de los olvidos que se convierten
en un recuerdo cuando comienzan