
Los relojes redimen al insomne,
aturden con su estruendo al silencio,
empujan al futuro hacia el abismo,
demuelen entusiasmos sin con suelo.
Los relojes instigan al olvido,
se ensañan maltratando a los recuerdos,
se empecinan en su afán de ser puntuales
a la hora de adueñarse de todos nuestros sueños.
Los relojes son amigos de sí mismos
y hermanos mal paridos de su tiempo,
gestionan casi todas las arrugas
y se mofan de nuestros desencuentros.
Los relojes nos demuestran que la vida
es la muerte del tiempo que perdemos,
que la suma siempre da lo que nos resta
de futuros que nunca alcanzaremos.

aturden con su estruendo al silencio,
empujan al futuro hacia el abismo,
demuelen entusiasmos sin con suelo.
Los relojes instigan al olvido,
se ensañan maltratando a los recuerdos,
se empecinan en su afán de ser puntuales
a la hora de adueñarse de todos nuestros sueños.
Los relojes son amigos de sí mismos
y hermanos mal paridos de su tiempo,
gestionan casi todas las arrugas
y se mofan de nuestros desencuentros.
Los relojes nos demuestran que la vida
es la muerte del tiempo que perdemos,
que la suma siempre da lo que nos resta
de futuros que nunca alcanzaremos.