
Hoy tengo en el bolsillo las últimas monedas,
no importa lo que haga, el tiempo no me espera.
El vino no me alcanza para el siguiente trago
y el frío me desvela con otro desamparo.
La noche me cautiva con nuevas soledades,
con sueños desflecados de tanto despertarse.
Llegué sólo de paso y me equivoqué al quedarme,
la luna me sonríe sólo para burlarse.
Fue tu amor furtivo el que vino a despojarme,
del último suspiro que quedaba en mi sangre.
De la última sonrisa, del último dislate,
de las dos últimas lágrimas dignas de llorarse.
Hoy tengo entre el ayer, mañanas que no llegan,
olvidos que renucian a ser sólo recuerdos
y todo lo que fui es algo en que no creo,
ya no me reconozco de cara a los espejos.
Si el día me permite, yo sigo hasta mañana
mirando por los ojos mi única ventana,
un mundo que no existe para los olvidados,
los nadies que no esperan futuros ya pasados.