Estoy volviendo de andar
el mundo de arriba a abajo,
de andar el día a los tropiezos,
de andar la noche por atajos.
De ver la muerte con asombro
llorar de pena y sin consuelo,
de ver la suerte de los pobres
escurrirse entre sus dedos.
Traje conmigo la tristeza
de millones de ojos negros
y sonrisas desdentadas
saludándome a lo lejos.
La ternura mal vendida
de las putas de los puertos,
la alegría de los niños
sin mas dicha que sus sueños.
Regreso al fondo de mi abismo
donde yo mismo no me veo,
donde tus ojos no me alcanzan
donde claudico y persevero.
Porque esto de andar penando
por el mundo sin sosiego
se ensaña con los olvidos,
arrebatando recuerdos.
Estoy volviendo a mi casa,
a mis dichas y quebrantos,
sabiendo que no son pocas
pero tampoco son tantos.

el mundo de arriba a abajo,
de andar el día a los tropiezos,
de andar la noche por atajos.
De ver la muerte con asombro
llorar de pena y sin consuelo,
de ver la suerte de los pobres
escurrirse entre sus dedos.
Traje conmigo la tristeza
de millones de ojos negros
y sonrisas desdentadas
saludándome a lo lejos.
La ternura mal vendida
de las putas de los puertos,
la alegría de los niños
sin mas dicha que sus sueños.
Regreso al fondo de mi abismo
donde yo mismo no me veo,
donde tus ojos no me alcanzan
donde claudico y persevero.
Porque esto de andar penando
por el mundo sin sosiego
se ensaña con los olvidos,
arrebatando recuerdos.
Estoy volviendo a mi casa,
a mis dichas y quebrantos,
sabiendo que no son pocas
pero tampoco son tantos.